21K Altos de Cantillana

Había tenido una mala semana pues recién el día jueves logré poder correr tras 6 días parado por una tendinitis en el peroneo, típica lesión que el cerro nos regala de vez en cuando. Tras ese trote en el Parque O´higgins con un gran amigo Manuel Silva, me sentí confiado de que era posible plantarme el sábado en los 21K del K42 Altos de Cantillana y salir a hacer una gran carrera. El tobillo no dolía.

Parado tras la línea de partida escucho atento las indicaciones de la charla técnica, los 42K se reducían a 36K, por lo cual mis 21K no se verían afectados. Pensaba en que hace 2 años me había iniciado en el trail corriendo estos mismos 21K, había subido en 1h35m y bajado en 1h10m, cruzando la meta en 2h45m. Hoy iba por menos, de seguro el crono lo pararía en mucho menos, y con esa motivación escuché el 3..2..1 y salí. No me importó que Mario se quedara atrás, pues a él siempre lo veo en la partida y nunca más, pero ahora no me importó salir fuerte, así lo había hecho en el Endurance Loop y llegué 5to en la general, hoy salía igual. Primer km en 4:20, la subida no se siente tanto sino hasta el km 4 más menos, así que debía aprovechar y sin miedo, sin temor, apretar y apretar, cada segundo vale… Alcanzo al Ave Fénix y me mantengo con él. Sé que va en los 42K, pero aún así lleva un ritmo demoledor, me pego e incluso lo adelanto, pues pasando el 5K hay que saltar un portón y prefiero llegar primero para no retrasarme… desde allí la pendiente sube y el camino me deja correr a 5 y algo, me pasa un tipo joven, algo me dice que es de mi categoría pero no tengo nada que hacer, va muy rápido… a ver si más adelante logro darle caza. Pocos minutos después se me pega Xavi, un tremendo corredor que me ayuda a distender un poco, tantas ganas de competir y me enredo en una conversación que me hace disfrutar el camino, y levantar la mirada para impresionarme, una vez más, del hermoso entorno del Parque Altos de Cantillana.

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Llegamos a la loma que inicia los últimos 3K que son poco corribles no tanto por la pediente sino por lo irregular del terreno. Intento apretar un poco, y a los minutos el Ave Fénix vuelve  a estar junto a mí, pero esta vez lo acompaña Mario, que se me pega y me dice amigablemente: “Corre como hombre maricón”… No me queda otra que responderle: “¿A la horita que vienes a pillarme? Ah!”. Mario, como en muchos entrenamientos, me empieza a apretar incentivando a que le pongamos más aún, quedaba poco para el retorno y pafff! el primero ya viene de vuelta cuando mi reloj marcaba 1h10m… Aníbal pasa segundo, luego el tercero y a 300 metros del retorno pasa el 4to, justo el corredor que creía de mi categoría… 4 tipos y 3 de ellos de mi categoría… llegué al retorno junto a Mario en 1h16m… 19 minutos más rápido que hace dos años atrás… wuou! Pido la marca en el número, doy la vuelta y me despido de Mario deseándole toda la suerte del mundo, cuando me dice: “No weon, si voy por 21K”… “El tipo que va cuarto, parece que es de mi categoría” le respondo. Salimos con la idea fija de recuperar ese lugar, Mario pasa adelante y me empieza a alentar a que lo siga, el terreno, mi falta de técnica y el miedo de la reciente lesión en el peroneo, me van dejando atrás, a pesar de que cada corredor que viene subiendo nos alienta y nos grita “vamos, vamos, Felipe”. Mario se me escapa, aunque yo venía apretando todo lo posible. Necesito mejorar mis bajadas, sobretodo en este tipo de terreno tan técnico.

Sabía que eran sólo 3K, luego podría apretar más. A Mario ya no lo veo, y pensaba: “Voy 6to, no es tan malo, de hecho es buenísimo, pero igual que mala terminar 4to en la categoría… pongámosle no más”… y así seguí descendiendo, cuando el terreno se puso más “amigable” logré correr a un ritmo cercano a 4xkm, y mis piernas ya sentían el esfuerzo, y el gemelo derecho empezaba a reclamar regalándome tirones cada cierto instante. Allí, aunque no tenía sed, empecé a tomarme el resto de isotónico que me quedaba y a balbucear. “Por favor, déjame correr… déjame correr”. A poco menos de 2,5K de la meta y cuando el camino me regalaba una mayor visión hacia adelante, también logro ver al 3ro de mi categoría, venía mal, se notaba que no venía fuerte como yo… 50 metros y lo pillaba, -pero quizás me haga un cambio y se pegue – pensaba. Así que apliqué a pasar lo más rápido posible y no arriesgar el puesto. Lo paso… sigo 500 metros, miro hacia atrás y me doy cuenta de que lo había hecho, no me seguía y el 3er puesto era mío…. Que feliz estaba!

Salgo del parque, cruzo el pavimento, miro hacia atrás a cada instante viendo que nadie me pueda dar caza, vuelvo mi mirada hacia el fondo de ese interminable camino y ahí la veo, la meta, esa que esperé 2 años de poder volver a cruzar ahí estaba, veo a mis amigos, a Sergio y a Manuel, los saludo con una cara de felicidad gigante y la veo a ella. Carolina me grita alentándome y cruzo la meta en 2:07:32, bajando en 38 minutos mi tiempo del 2012. Simplemente Feliz!

Por Felipe Duarte

Aquí les dejo el detalle de mi carrera.

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