DSV: Desafío Senderos de los Volcanes 2014

congullioMuchas ganas tenía de correr esta carrera, sería mi 4to maratón, 2do en montaña, pero sin duda, al que llegaba mejor preparado.

Llegué el viernes por la tarde a Curacautín, ya el aire fresco y húmedo nos recibía kilómetros antes de llegar. Carolina, mi fiel compañera, estaba a mi lado como en todas las carreras de estos últimos años.

El Liceo donde se entregaría el kit estaba repleto de corredores que ocupaban algunas de las salas para alojar. La charla técnica comenzaba a eso de 19:45, muy tarde pues había que descansar, pero bueno. Algunos problemas técnicos hacían presagiar una no muy buena organización. El tipo que daba la charla al parecer le dijeron que nos metiera miedo, y que se olvidara de destacar las bondades y características del parque, porque básicamente sólo mencionó que en el bosque donde correríamos al principio habría una humedad que no nos dejaría respirar, en vez de decir que era un bosque con araucarias milenarias, un terreno blando con muchas raíces y plantas a nivel de rodilla, además de que pasaríamos por un hermosísimo lago, luego mencionó el arenal al cual nos enfrentaríamos, en vez de mencionar la vista hermosa que tendríamos del Lago Conguullío, Laguna Verde y el mismo Llaima. Lamentable pero yo venía a correr y confiado de mi entrenamiento, por lo que las palabras de este tipo no me asustaban para nada.

Me levanto 6AM, como algo rápido y salimos hacia Curacautín con un frío y una lluvia que le daba más sabor y aventura al maratón. Llego a Curacautín (estaba alojando en Malalcahuello) a las 7:25AM, los buses partirían a las 7:30AM, así que estaba bien. Retiro el kit, me subo al bus.

45 minutos después recién salimos camino al parque.

Llegamos a las 9:35 AM pensando que la partida se retrasaría bastante más de lo que ayer pensamos. Nadie decía nada, recién a eso de las 10:30 la organización se maniefiesta mencionando que lamentablemente el recorrido se debería modificar pues el Sendero Pastos Blancos (que recorreríamos desde el 11K hasta el 20,5K) estaba cerrado porque sencillamente no se veía nada por la niebla en el lugar. Perfecto digo yo, total conocía muy bien las distancias y altimetrías, e inmediatamente pensé en el posible cambio y justamente así fue, el nuevo recorrido que nos mencionaban era más plano, y ya no subía al volcán por lo que las polainas no tenían sentido, la pensé 2 minutos y decidí dejarla por cualquier cosa… lo agradecería después.

IMG_2633Partimos a las 10:45 AM desde la playa, éramos 110 los maratonistas que nos enfrentaríamos al volcán. Los primeros 7K se hacen a través de un bosque de araucarias hermoso, muy húmedo con “olor a verde”, cruzando y saltando troncos de más de 2 metros de diámetro, entre araucarias de más de 15 metros de altura, un verde increíble, preciosa forma de empezar a sufrir. Yo me concentré en no perder de vista a Ricardo Gómez, un muy buen corredor y amigo, y ahí lo tenía a sólo un corredor entre medio y no más de 5 metros delante. Lo mantuve allí hasta el primer PA (puesto abastecimiento), él se queda allí, yo sigo, no paro, todavía voy bien, y 3′ por debajo de lo planificado: 47′.

Dada la modificación del recorrido, sólo hasta el 7K me servía lo planificado, ahora en vez de subir hacia Pastos Blancos, nos hacían volver por el camino de autos (tierra), con unas subidas que te hacían bajar el ritmo a unos 7’xKm. Allí me quedo con 2 corredores más, todo el resto en el PA anterior. Sigo y a los pocos minutos me pilla el tío Oscar Quiroz, trato de seguirle el paso y puedo quedarme detrás de él hasta que volvemos a pasar por la entrada a la playa de la partida. Allí están Carolina, sus padres y su hermana que me alientan a seguir, yo estaba perfecto, todo muy bien hasta ahora, de hecho, según Strava, mi km más rápido a 4:28. 13K en 01:14:02.

Con toda la personalidad del mundo, sigo detrás de Óscar, un buen referente en ritmos, más motivado aún cuando ingresamos de nuevo a un sendero y él dice: “Ya, ahora a lo nuestro”, dejando atrás el camino de autos. Sigo detrás de él, tratando de mantenerme a no más de 30 metros. Pablo Garrido me dice: “Pasa perro” y sigo con más fuerzas. Algunos corredores de 21K nos vienen adelantando de hace un buen rato, hasta llegar al camino principal completando los primeros 16K en o1:30:30, a un muy buen ritmo. Perfilamos hacia la Laguna Verde por un camino bastante ancho, cerrado en un principio, ahí decido comer algo porque faltaba mucho y debía mantener las energías, sacó un Apitop, me lo como, un tercio de plátano y un sorbo de isotónico, es lo mejor que me ha resultado hasta ahora. Me siento fuerte, sin dolores y muy feliz.

IMG_2642De un momento a otro, el camino entra en medio de un desierto de arena, los árboles desaparecen y se llena de arena volcánica. Entre los corredores que veo delante, diviso a mi hermano, una sorpresa encontrarme con él en medio del Parque, me acompaña un rato en bicicleta, alentándome a seguir, y yo lo único que le decía era: “Mauro, voy la raja, me siento muy bien!!” Llegamos al final de ese camino, la Laguna Verde estaba a mi izquierda. Aquí todo cambió ya que llegué al PC en el 23K en 02:07:19, según yo deberíamos haber retornado, pero nunca vi pasar a ningún corredor de vuelta. Lo entendí todo cuando giró mi cabeza a la derecha y veo una fila de corredores subiendo por el Sendero Pastos Blancos hacia donde supuestamente no podíamos subir por el mal clima… Increíble!!! Bueno, no quedaba más que acatar y subir. El terreno es una arena dura, con muchas piedras, pero que te permiten correr, por lo menos los primeros kilómetros. Voy muy inspirado, siento que puedo dar más y más, y no me detengo, mi ritmo es fuerte y poco a poco los corredores que se veían lejanos en un principio ya los tengo a unos cuantos metros. En ciertos momentos se pierden de vista las banderas que indican el camino, pero al pasar algunas pequeñas lomas de arenas, puedes verlas y distinguir la ruta… Voy pasando corredores, debo haber adelantado unos 7-8 puestos antes de llegar al punto más alto del recorrido, donde supuestamente hay un PC, pero al llegar, nada! Sólo neblina que no dejaba ver la siguiente bandera. El corredor que iba delante mio, se detiene, lo veo regresar y me grita: “Prefiero la vida a la competencia, no se ve nada y esto se está poniendo peligroso”. Ufff!, me urjo porque tiene razón, las nubes siguen poniéndose más y más densas y la visibilidad se acorta. Me detengo, esperamos a los que vienen para tomar una decisión en conjunto. Luego de unos minutos ya somos más de 10 en la cima. Marcial y Marcelo conocen la ruta ya que corrieron versiones anteriores pero en sentido opuesto, asi que ellos guían la bajada ya que decidimos seguir. Unos cuantos metros y las nubes se abren y podemos seguir siempre juntos para que nadie se pierda. Bajando hacia el camino nos encontramos con una camioneta que subía a dar apoyo a los corredores con jugo, maní y agua. Nos detenemos unos minutos, pero rápidamente las ganas de seguir corriendo sabiendo que quedan no más de 7-8 kms nos vuelve rápidamente a la ruta. Sigo bajando, me siento muy bien y apreto para irme con los punteros de este grupo. Trato de seguirle el paso a Marcial y Marcelo que bajan volando, y me alcanza para seguirlos a unos 100 metros detrás. Llegamos a los últimos 6K que se hacen por el mismo camino que hicimos entre el 7K y el 13K. Allí habia corrido en 28′, y mi reloj ya marcaba 4h14′. Sé que la carrera ya la tengo, sé que estoy corriendo muy pero muy bien, con un gran ritmo y cerca de corredores que hace un par de meses me sacaban 50-60 minutos en el maratón, hoy los tengo ahí.

Pienso que todo lo que he entrenado está dando frutos, que es la única forma de avanzar y mejorar, levantándose a las 4-5AM y entrenar antes del trabajo, o meter largos en los días de semana postpega, o juntarse con corredores que son mejores que tú y tratar de aprender de ellos, un conjunto de esfuerzos que hoy se validan y te dan esa alegría de llegar tras 42,5K y 4h47m de carrera en un lugar 20 en la general y 7 en la categoría.

Estoy feliz porque mi familia está aquí, sólo falta el Alejandro (mi hermano menor) y mi padre Marco, y me ven lo feliz que me hace correr, lo feliz que me hace recorrer estas maravillas de la naturaleza que son los cerros, los volcanes, los distintos terrenos, los desiertos de arena volcánica y los húmedos bosques de araucarias. Estoy feliz porque corrí sin dolores, la fractura quedó atrás en esta carrera, nada me dolió y sólo disfruté.

Aquí el detalle:

42,5K

04:45:46

1.362 m de D+

 Felipe Duarte E.

 

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