Efectos de la deshidratación en los corredores por KMP

Para la gran mayoría de las personas que realizan algún deporte o ejercicio, es sabido que la hidratación cumple un rol fundamental en el desempeño del deportista, pero ¿cómo esto afecta a nivel muscular? es algo que no todos manejan y que KMP Kinesiología y Medicina Preventiva nos cuenta cómo debemos hacerlo.

El agua constituye entre un 45% y un 70% del peso corporal de una persona dependiendo de la edad, por ejemplo un hombre adulto de 75 kg, en donde su porcentaje de agua es del 60%, estamos hablando que en su cuerpo hay unos 45 litros de ella.

Las funciones que posee el agua en el ejercicio son:

–       Transporte de los glóbulos rojos, y por ende del oxígeno hacia el músculo.

–       Transporte de nutrientes hacia el músculo y retiro de los desechos metabólicos desde el músculo (como el ácido láctico).

–       Distribución de hormonas que regulan el metabolismo y la actividad muscular, además de la regulación del PH.

–       El volumen como tal del plasma sanguíneo es un factor en la presión arterial, por ende de todo el sistema cardiovascular.

–       Regulación de la temperatura, en el ejercicio esto se traduce en disipar el calor corporal.

Durante el ejercicio, en donde llevamos a un nivel de exigencia mayor a nuestro cuerpo, tenemos situaciones o mecanismos  que nos puede entregar o liberar calor, en donde la resultante puede ser medida en la temperatura corporal. Dentro de los factores que generan o aumentan la temperatura se encuentra el aumento de de la actividad metabólica celular, la humedad (en caso de que sea alta), la radiación solar y la temperatura ambiente. Por su parte, los agentes que liberan calor son tres: convección por corrientes de aire, radiación del cuerpo y la evaporación, ya sea por medio de la respiración o el sudor.

El sudor por su parte no sólo está constituido por agua, sino que también contiene electrolitos como el cloruro de sodio, potasio, magnesio y el calcio, los cuales potencian el funcionamiento  y el balance hidroelectrolítico, influyendo en la estabilidad celular.

Cuando se produce un exceso de sudoración, sin la hidratación requerida, entramos en una fase de deshidratación en donde se producen cambios en el funcionamiento interno, entre los cuales destacan:

–       Disminución del volumen plasmático

–       Disminución del flujo sanguíneo al ser más viscoso el plasma sanguíneo.

–       Disminución del gasto cardiaco, con aumento de la frecuencia cardiaca.

Este último punto se genera para tratar de compensar la baja en el flujo sanguíneo, para así entregar de la mejor forma posible el oxígeno y los nutrientes a los músculos.

El músculo frente a esta situación de deshidratación no puede responder de manera óptima, ya que no tiene los componentes necesarios para generar un metabolismo acorde a las necesidades del deportista, sumado a que los desechos metabólicos no son retirados de forma completa, generando acumulación de estos, aumentando el riesgo de generar exigencias que no son controladas por musculatura que antes si podía controlarlas, esto hace que la fatiga o incluso la sensación de fatiga llegue antes de lo esperado, aumentando el riesgo de tener algún tipo de lesión muscular, lo que se denomina “golpe de calor”, mareos o vómitos. Por el lado de los electrolitos, la disminución en la  concentración genera un aumento del riesgo de tener calambres musculares. Todo esto influye negativamente en la perfomance del deportista propiciando lesiones.

Para esto es recomendable generar un plan de hidratación antes, durante y después de una competencia, en donde se debe tener en consideración el equilibrio electrolítico de nuestro cuerpo.

Manuel Silva – Kinesiólogo

KMP – Kinesiología y Medicina Preventiva

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