Junio, un mes un tanto diferente.

“Guardaré piernas para el retorno”, decía cuando llegaba al 11K  e iniciaba la segunda parte de estos esperados 21K en Curicó. La sensación de que en cualquier minuto pinchaba o me quedaba sin gasolina, me llenaba de incertidumbre aunque el ritmo ya bajaba de los 4:30, demasiado rápido para mi. Llegaba al 16K y los últimos kms los haría con todo. Gemelo izquierdo, un pinchacito, isquiotibial derecho lo mismo… en mi cabeza daba vueltas y vueltas la idea de que no he hecho mucho fondo y mis piernas de seguro se fatigarían… mágicamente remataba los últimos 2K a 4:17 y cruzaba la meta en 1h34m, una marca que no veía desde 2005 en mis registros…

Este junio lo recordaré como uno distinto, como aquel donde inconscientemente apliqué una estrategia de entrenamiento diferente, donde los volúmenes de carga disminuyeron bastante y la incertidumbre pasó a una total alegría con los resultados obtenidos.

Trabajo alrededor de 10 horas al día, más los ajetreados días que demanda buscar casa, el tiempo para los amigos, y las responsabilidades normales de una familia, me dejan con muy pocas opciones para entrenar. Solía hacerlo muy temprano por la mañana, a eso de las 5:30AM partíamos (junto a un amigo) a senderear por el San Cristóbal. El frío, el desgaste laboral, el maldito horario que te deja sin luz y la poca motivación, habían hecho que este camino no resultara del todo bien. Los postpega se hacían difíciles de organizar, con los “incendios” laborales que siempre llegan a última hora del día, no sabía si lograría zafar e irme por unos kms… nunca lo logré. Los días hábiles de Junio sumaban 0 en mi historial de kms, ni un puto km entre Lunes y Viernes… nada.

Junio se me hacía difícil, sobretodo porque para los 4 fines de semana, tenía ya agendadas carreras.
Sábado 06: Climbing Tour
Domingo 07: Control subida Aguas de Ramón
Sábado 13: Putaendo 35K
Domingo 21: 21K Corrida Curicó
Domingo 28: Torrencial Valdivia 45K

Abril y Mayo habían sido un periodo de progresión luego de haber parado 2 meses. Nunca pude superar los 60K semanales, algo muy por debajo de lo que el 2014 logré hacer (80K-90K). Partía todo mal y la desesperación e incertidumbre me empezaban a “cagar la cabeza”. En junio no he logrado nunca correr entre un Lunes y un Viernes… todo se iría al tacho de la basura.

Pero hubo una actividad, un tipo de ejercicio que logré seguir haciendo durante este mes. Se trata de los Entrenamientos Funcionales en KMP, Kinesiología y Medicina Preventiva. Básicamente, todos los martes y jueves entre las 19:00 y 20:00 horas me pongo bajo las directrices de Luis, el profe en KMP, quien nos guía en una serie de ejercicios funcionales, donde calentamos por 10′, realizamos flexibilidad dinámica, estirando gran parte del cuerpo, mucha coordinación y equilibrio. Lo tercero que realizamos es el corazón del funcional, técnicamente conocido como HIIT (High Intensity Interval Training), se trata de 8 estaciones de trabajo, en ellas, realizamos diversos ejercicios de alta intensidad enfocados en diferentes partes del cuerpo, brazos, piernas, abs y espalda. En cada estación trabajamos entre 30 y 50 segundos, de manera intensa y focalizada, dando un 120% de si, dejando sólo 15 segundos de descanso entre cada estación. Al finalizar las 8 estaciones, 1 minuto de descanso y por la siguiente.
Todo finaliza con un “postre” de ejercicios enfocados en el core; abs y espalda, más flexibilidad final para cerrar un entrenamiento funcional entretenido y con resultados, que me han sorprendido bastante.

IMG_7543La sorpresa me la he llevado ya que he tenido muy buenos resultados, o por lo menos no como los que esperaba, a pesar de sumar 0 kms en la semana. Por ejemplo, el primer fin de semana del Climbing Tour, llegué sólo 1 minu