“Puedo lograrlo si hago mi carrera… todos somos iguales” Parte 2

Corriendo hasta el amanecer

La noche es otro mundo y el circuito cerca del camino Juan Pablo II es para correr. Pre marcaba la subida, mientras yo aguantaba bien, pronto cruzamos el camino de la Hacienda, sabía que venía una largada subida, el sendero era muy pequeño y casi no permitía pasar a otro corredor. Pronto nos encontramos con Max Keith y a Mauri Pagliacci. De a poco a poco nos fuimos acercando, pensé que Pre los pasaría, incluso sentí ganas de decirle a Pre o pasar yo, pero me aguanté y finalmente nos quedamos un buen rato detrás de ellos, poco antes Gustavo se ubicaba detrás mío y nos mantuvimos un buen rato así, quizás fue bueno no apurar ya que sentí que pude descansar. Al salir del sendero se nos presentaba una dura subida donde nos ceden la pasada y de nuevo nos quedábamos los 3, Pre, Gustavo y yo. Cruzamos una reja y nos metimos por un camino amplio, sin piedras y sin mucha pendiente, en ese momento me sentía muy fuerte y con ganas de correr, Pre me pregunta cómo voy (sentí con esa pregunta algo de confianza)–le digo que bien y le devuelvo la pregunta tratando de ser amable. Corrimos un poco juntos y sin darme cuenta, me quedé solo tirando al grupo, pienso que todavía no es el momento, que queda mucha carrera, correr solo de noche sería un suicidio sobre todo con mi frontal. Así que me quedo y seguimos juntos. Un poco antes del 20K nos pilla Isra, quien la verdad me sorprendió, nos pasa fuerte, se notaba entero! Como me sentía bien, lo sigo y nos separamos unos metros de Pre y Gustavo, llegamos solos al PC2, no estamos más de 1´ de los punteros, ninguno de los 2 carga el camelback y como si fuera una carrera de 21K salimos en busca del sendero. Isra me da la pasada pero pronto me doy cuenta que no me es cómodo ir delante, resbalo y me golpeo un poco así que apenas puedo le doy la pasada de nuevo a Isra, quien comienza a tirar. No llevábamos más de 300 metros cuando vemos sólo huinchas azules, no podíamos perdernos de nuevo!!, nos devolvimos y gritamos, hasta que nos encontramos de nuevo con Pre y Gustavo, no había otro camino marcado así que todos seguimos por el mismo camino por el cual nos habíamos devuelto con Israel, quien toma la punta de nuevo. Todavía muy oscuro nos enfrentamos al que creo fue la primera subida dura. Pronto Isra se aleja de mí y lo pierdo de vista, así como yo pierdo de vista a quienes vienen detrás mío. Nos mantenemos así un rato hasta que comienza a disminuir la oscuridad, me comienzo a sentir mal, dolor en los cuádriceps quieren transformase en calambres, hasta allí no había caminado en ninguna subida, había entrenado pensando que trotaría toda la carrera evitando caminar ya que no me sentía cómodo haciéndolo, por mi cabeza pasan los primeros momentos de angustia y confusión, mucho dolor de piernas y  ganas de caminar o esperar al grupo, sigo avanzado pero prefiero hacer la subida caminado rápido hasta que noto que estamos entrando al sendero que habíamos hecho juntos con unos amigos hace unas semanas, sabía lo que venía! Me tranquilizo y sigo a un ritmo cómodo, troto toda la subida que viene, ya que sé que pronto se iniciaría un buen descenso. Apenas llego a la parte más alta alcanzo a ver a Isra quien va con unos 2’ a 3’ de ventaja, no me apuro tratando de controlar el dolor de piernas y evitar golpes en la bajada, de pronto me pilla Gustavo quien pasa fuerte al lado mío, me hace un gesto y no dudo en seguirlo, de todas maneras conservo la distancia para evitar pisar mal. Pronto Gustavo cede y me deja tirar, me dice que viene tocado, quizás yo igual lo estaba pero sentí que era la oportunidad para ganar el juego mental – no me sigue y me vuelvo a sentir fuerte, más cuando veo a Isra a tan sólo unos metros. No faltaba nada para llegar a los 30K y pronto me encuentro llegando al PC 3 muy entero. Isra va saliendo y yo entrando, pienso en no parar y seguir rápido para pillarlo, pero prefiero mantener la estrategia y cargo la mochila con 1 litro de isotónico, me guardo un plátano y salgo  – se venía la subida!.

Voy tercero!!

mario_03Pronto entramos de nuevo a un sendero donde a los pocos minutos escucho voces de aliento, Isra iba allí a no más de 50-60 metros, paso por el control y Canuto Errázuriz me pregunta nombre y país, ¿no sabía que era un chileno? no era favorito, pero marchaba 4° en la general (otro impulso anímico). Allí comenzaba la subida hasta el 60K, sabía que tenía que guardar energías piernas y cabeza, sabía que Isra  iba delante y que a Pre y a Gustavo los tenía en los talones, algo no menor! Escuché el paso de Pre por el lugar donde Lafuma estaba animando  –  venía cerca mío. Pensado en que estaba en la parte más dura de la carrera me pongo los audífonos y trato de concentrarme en la música, pronto cazo a Isra a quien saludo, muy sinceramente pensé que me seguiría, traté de no mirar para atrás para que él no notara mi “preocupación”, siento la presión de pasar adelante. No escuchaba sus pasos por la música. Cuando llegamos al camino grande que sube hacia el santuario recién miro, y no viene, vuelvo a mirar y calculo unos 80-100 metros de diferencia. Me siento entero, con ganas de trotar, con el camel con más de 600cc de isotónico, no paro hasta el PC4, miro para ver a Pre y lo veo junto a Isra, después vuelvo a mirar y ya nos los veo, calculo que les llevo unos 2’ a 3´. Llegando al PC4 no paro, no cargo nada, sólo marco y dejo mi chaqueta, mi primer gran error, ni siquiera me mojé, me sentía tan bien que pensé sólo en seguir corriendo para aumentar la distancia y mantener el 3° lugar. No sabía que le llevaba 5’ a Pre, que Isra venía tocado y Wardian iba a solo 15´ delante.

Difíciles momentos

Probablemente aguanté 20´ más, el calor era intenso no podía tomar el resto de isotónico y no sabía cuánto faltaba para el PC5, mi cabeza comenzó a fallar, mis piernas le siguieron y luego la guata, decido bajar el ritmo pensando también que el calor es para todos igual tratando de pensar en positivo, pero mi estómago no aguanta. Tomo los últimos tragos de jugo y devuelvo el doble, hasta allí no había parado, con ganas de orinar y vomitando líquido me desespero un poco, descanso y aprovecho de orinar un líquido café casi negro, apago la música y me decido a caminar, vomitar y orinar me alivian un poco, se que no tengo más liquido, así que correr sería un suicidio, aprovecho las bajadas para no quedarme tanto, pronto me caza Pre, quien me dice amablemente que trabajemos juntos, trato de no mostrar debilidad respondiendo que caminaré y que siga no más, veo cómo se aleja, sin hacer ningún intento por seguirlo. Los siguientes kilómetros fueron de mucho dolor y muy duros para la cabeza, camino casi todo el camino vuelvo a vomitar una gomita que me había echado en la boca hace 2´ para no quedarme sin glucosa, habíamos hablado de esto con el Doc y la nutri. Sólo quería llegar al PC5, refrescarme e hidratarme. Se me hacía eterno el camino, sin GPS no sabía cuánto quedaba! El calor agobiante no daba tregua, me detengo en una roca que estaba con hielo, como un niño lo tomo con mis manos y me lo paso por las piernas la cara y el cuello incluso trato de chupar un poco, pero lo escupo. Me pongo hielo en las calcetas los short y la polera y salgo de nuevo. Aliviado el calor me decido a trotar un poco, puedo volver a trotar a ratos, hasta que a lo lejos diviso la carpa del PC y también a Pre, por lo menos me llevaba unos 4´. Al menos me doy cuenta que no es tanta la distancia y que el PC5 estaba allí. Llegando, trato de mojarme y bajar la T° de mi cuerpo. Tomo 2 dos tragos de isotónico que son como una patada en la guata, les pido a los del puesto que me ayuden a cargar la mochila con agua, y sólo chupo unas naranjas. Parece que no estaba muy bien ya que insistentemente me preguntan si quiero retirarme, les digo que no, que sólo necesito elongar.

Buscando pensamientos positivos para salir adelante

Así lo hago, me tomo mi tiempo y pienso que es mejor que llegue a los 60K bien para hacer una buena bajada. Sabiendo que este sería el trayecto más corto de la subida busco pensamientos positivos en mi cabeza, para afrontar la última subida, me animo pensando que después del 60K comienza la bajada, trato de pensar en que me recuperaré pronto, algo como el segundo aire. En esta parte me siento algo mejor, el viento ayuda a bajar la temperatura y eso permite recuperarme un poco, a pesar de esto, me doy cuenta que mi estómago ya no tolera nada más, así que lo único que puedo hacer es ir tomando pequeños tragos de agua. Buscando evitar pensamientos negativos que invadían mi mente, trato de premiarme con agua, cada vez que troto tomo un sorbo, y cada vez que camino no, así puedo alternar el ritmo y olvidarme del entorno – que a esas alturas ya no disfrutaba!

Pocas veces miré para atrás, aunque siempre estuvo presente en mi cabeza la posibilidad de que Isra o Gustavo u otro corredor pasaran delante mio. Debo reconocer que en un momento la ansiedad por llegar a los 60K me superó, pensaba mucho en “cuánto falta, cuánto falta”.  Un poco antes de lo pensado llego al PC6 – anímica y físicamente estoy mucho mejor, algo contrario a lo que probablemente decía mi semblante. Rápido trato de llenar el camel con agua, chupo una naranjas, pero nada más a pesar de la insistencia de los voluntarios, aun así y un poco contra mi voluntad me ponen barritas de proteína y plátano en los bolsillos. Me mojo lo más que puedo y salgo lo más rápido que puedo, me siento bien de nuevo algo recuperado, pregunto cuánto más queda por subir y me muestran una pared de unos 500 – 800 metros (quizás!!),  sabía que era la última subida dura (gran error), al llevar unos 200 metros miro para atrás y a la parecer viene un corredor no distingo bien quien es pero deduzco que es Isra, me metió presión, y subo lo más rápido que puedo, como masticadas de plátano, unas 3 y boto el resto, me siento bien con ganas de meterle – concentrado se va terminando la subida. Más de una vez me siento tentado con mojarme con el agua que cae por pequeñas quebradas, el calor no es menor, pero prefiero no parar y no perder un segundo. Pronto me encuentro con senderos algo más planos que aprovecho para trotar suave y así recuperarme para la bajada, esto me resulta y logro hacer una muy buena bajada sin caídas, con un excelente ritmo, me siento entero de nuevo, trato de comer pero sólo logro masticar la barra de proteína, el resto la regalo a un motoquero que estaba dando ánimo en medio de la nada, lo hice para no “tentarme”, sabía que comer un poco más me haría vomitar y hasta ahí llegaría mi carrera. Sigo sin sobresaltos, utilizo el agua de camel para refrescarme  mojándome lo más seguido posible. Pronto observo una carpa, es el punto de encuentro con los otros corredores, pienso que no debe quedar mucho, le pregunto al tipo del control que no era un PC y me dice que sólo quedan 10K, además me dice que el PC 7 está a pocos minutos, desde allí se ve cerca la Hacienda.

Últimos kilómetros

mario_07Con todo esta información me la juego y salgo a correr como si no llevara más de 60K en el cuerpo, sin ser consiente en ese momento utilizo todas mis energías, corriendo muy fuerte, pienso que puedo pillar a Pre, y me lanzo en bajada, cada vez veo más próxima la Hacienda, paso a varios corredores, la confianza y la adrenalina suben cuando diviso a unos 100 metros a Pre, (creo que era él), un poco ansioso por pillarlo y un poco ansioso por terminar pronto sufro la primera caída señal de que ya no estoy bien, inevitablemente bajo el ritmo, cuando un grupo de personas que estaban mirando la carrera me gritan que queda poco más de un 1K para el PC7, fue un tremendo golpe, había tirado toda la carne a la parrilla, más de alguna vez pensé que no podían quedar 10K desde donde me lo habían dicho, pero no pesqué y me convencí de correr fuerte, apenas pierdo de vista a las personas dejo de trotar y me pongo a caminar, mi cabeza me juega una mala pasada, me resigno a pillar a Pre, casi me detengo para retirarme allí mismo y descansar. Pienso en mis amigos, en mi familia y en que después de tanto esfuerzo no podía parar, camino muy angustiado todas y cada una de las subidas, troto sólo en las bajadas, hasta que llego al PC7, allí estaba CIFU que me alienta a seguir y más cuando sabe que voy en los 80K, me dice cuanto garabato existente para que siga en carrera, tomo un poco de isotónico, pero no como nada, ya no podía.  Lo único que quería saber era cuánto quedaba y me dice que algo así como 7,5K, casi me muero cuando me lo dice, no me siento capaz de lograrlo, le pido que me acompañe un poco, lo hace por unos 200 metros, busco no desesperarme más. Yo creo que no era desesperación si no una descompensación por falta de glucosa. Mi vista algo borrosa es la primera señal clara de que algo no anda bien. Los últimos 7K fueron los más duros de mi vida, en estos 7K me habré caído unas 5 veces,  mis piernas, mis manos  ya no respondían, en una zona bastante plana y sin piedras decido trotar y de la nada mis pies se enredan caigo muy fuerte! Mientras caigo grito no del dolor sino de la impotencia de no poder controlar mi cuerpo. Escucho a un grupo de corredores gritar en dirección a la Hacienda pidiendo asistencia y una camilla, me dicen que no me levante!  – les digo que estoy bien trato de pararme, y no lo hago solo, insisten en que me quede allí, hasta que venga alguien por mí, les digo que estoy bien y me pongo a trotar muy despacio para mostrarles que puedo hacerlo, me acompañan un poco, uno de ellos me dice; “vamos tranqui a 7’ el mil” pienso que es muy lento y trato de apurar! Después de unos minutos ellos se quedan un poco. Gente en el camino me dice que sólo quedan 2K, que ya viene el camino de cemento y una dura subida. Antes de lo que pensaba salgo del camino de tierra y me encuentro subiendo en dirección a la meta, trato de trotar por el honor, me encuentro con varios amigos runners que me felicitan, a pesar de aquello no me siento contento, incluso algo triste, había sufrido mucho estos últimos 8K, saco mi número, alguien de KMP me pasa  una bandera, me la pongo en la espalda. No se dan cuenta que soy corredor de los 80K, siento los gritos de mis amigos, me emociono un poco, alguien le dice al animador que vengo de los 80K y que voy 4°, cruzo la meta, me piden unas palabras pero no puedo hablar sólo quiero descansar!

Por Mario Ortega

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