Más de 1.200 kilómetros había acumulado desde Junio hasta el día de la carrera. 150 horas en el cerro para enfrentar 50K y unos 2797 metros de desnivel positivo. Así llegaba al sábado 18 de Octubre, el día del Endurance Challenge 2014.

Con varias horas de buen sueño me despierto a las 4AM, justo a la hora que mi buen amigo Carlos iniciaba sus 80K. A mi me tocaría en dos horas más, así que a comer y preparar todo.

la foto 2San Carlos se llenaba de trail runners a esa hora de la mañana, y las ansias se apoderaban de mi. Charla con los amigos, saludar a los chicos de KMP, y a calentar un rato a solas. Me gusta este momento porque es donde puedo concentrarme, repasar lo planificado para la carrera y entrar en sintonía, entrar en modo competencia. Pocos minutos antes de la largada llegaba el segundo de los 160K, yo me aparto y sigo en mi concentración. Paso los últimos minutos con Carolina, mi polola, y a encajonar. Tendríamos al menos 50 minutos de noche, por lo que de todas maneras decido ir con frontal, el resto de mi mochila se llenaba con 1 botella de isotónico, 1 botella de agua con sales rehidratantes (Rehsal, lo venden en cualquier farmacia), 6 geles (4 Power Gel y 2 GU) y 1 compota de fruta para cambiar el sabor de los geles.

A segundos de la partida me ubico en la segunda fila y comienza a sonar Thunderstruck de AC/DC, una canción que debería ser obligatoria en todas las carreras porque te prende y te sintoniza con el modo competencia… 3…2…1.. a volar!!!….

Primeros minutos me voy acomodando al ritmo, decido no ir tan rápido y guardarme un poco, sabía que al primer PC (11K) debía llegar en 1h30m y enfrentar la primera gran subida por el sendero Los Peumos del parque Aguas de Ramón. Vamos carajo!! No le tengo miedo a correr de noche. Voy a buen ritmo, controlado, pero empujando. Mi pie izquierdo me comienza a molestar al sentirlo dormido, ‘No importa, ya pasará’ digo. 45 minutos después debo parar, desabrocho la zapatilla izquierda y la amarro un poco más suelta. Al llegar al by pass ya es de día y veo como algunos de 80K vienen bajando desde el Salto de Apoquindo, 3 a 4K más arriba. Sabía que me toparía con muchos amigos que iban en esa distancia, y a los primeros que veo son Marcos y Ruth. Subimos y los animo con un ‘vamos que esta es cortita’… sigo en los tiempos planificados llegando a lo más alto en el filo que da hacia el Alto Las Vizcachas… en alguna otra oportunidad lo subiría, ahora tocaba bajar… afirmo las piernas y vuelo hacia el PC1 llegando en unas muy buenas 1h22m… 8 minutos por debajo de lo planificado. No me urjo y sigo al ritmo… ya a varios amigos de los 80K los alcanzo y más de un saludo y ánimo nos compartimos… voy bien, pero los próximos 5K serían los más duros de todos… subir al Alto del Naranjo… 800 metros más arriba.

Acomodo el paso y trato de ganar en los planos o falsos planos donde se podía correr, pasamos el Monolito y ya el power trekking se hace necesario. Va Harold Won un poco adelante mío, me pongo la meta de pasarlo y lo logro en Cancha de Carrera, justo antes de enfrentar la subida al filo de Las Varas. Llegamos allí y alguien nos grita: ‘Vamos que quedan 15 minutos más de subida, no se creen muy rápidos? Vamos que se puede’… Y efectivamente yo sabía que podía subir bien, y apreté en ese último kilómetro a la cima del Alto, pasando por su lado en 2h28m (2h30m lo planificado).

la foto 1Pensaba que lo peor había pasado, pero la bajada hacia Puente Ñilhue era el sector donde me cuidaría y controlaría las ganas de avanzar a tope. Me va mal con las bajadas muy técnicas, debo seguir mejorando eso, así que no tuve más remedio que tomarme mi tiempo y bajar con tranquilidad. No como Marcelo Rosales que me pasó volando hacia abajo… más tarde tomaría mi venganza. Llego a Ñilhue 4 minutos antes de lo planificado: 2h56m marcó mi reloj. Ahí estaba ella, Carolina junto a Sergio, un gran amigo, esperándome para animarme y ayudarme en el PC, que a esa altura ya no tenía vasos, ni había mucha disposición de ayudar, al parecer eran los mismos que llevaban horas y horas trabajando allí desde el día anterior, por lo que se entiende su reacción. Relleno las botellas y pregunto por Carlos, me dicen: ‘Pasó hace 5 minutos, iba caminando’…

1K después lo veo rengueando, quejándose de su ingle derecha, trato de animarlo, decirle que le meta cabeza, que siga adelante… Vuelvo a concentrarme para enfrentar esta parte del circuito desconocida para mi, sabía que era mucho de sube y baja, pero que se podía correr. Eso trato y logro mantener un ritmo cómodo, 3h50m era el tiempo planificado para llegar a Antawaya.

Aquí no lo pasé bien, principalmente porque cuando te confunden las marcas, te enredas y quieres correr, pero no sabes para dónde… uno se frustra y la pasa mal. El PC de Antawaya estaba un tanto escondido, conseguí dar con él pero luego de un enredo con las marcas que te tiraban hacia dentro del estacionamiento… en fin, 4h04m marca mi reloj al pasar por allí y saludar a Diego de KMP que trabajaba aplicando un tape a un corredor. Cargo botellas y decido atacar, pues el camino que se venía, según la información que había podido recolectar, era corrible, pero no. Entro en un bosque bastante denso de árboles y ramas. Me cuesta mantener un ritmo constante, el terreno es muy irregular en pendiente, cambios constantes y repentinos de altura, en fin, sólo quería pasar de ahí, y volver al camino ancho que me llevaría al 40K. Al llegar, veo que va un corredor de Route a unos 30 metros, y justo detrás mío aparece otro corredor, quien sería protagonista de mis últimos kms…

ec_01Tomamos el camino ancho de vuelta a PC de Ñilhue, había perdido unos 20 min respecto a mi planificación, sin duda ese bosque me desorganizó todo. Seguía con piernas y fuerza, aunque quise dejar piernas para los últimos 7K, donde teníamos una última subida no menospreciable. Muchos corredores de 80K y 50K me voy encontrando en el camino, lo que me alienta porque muchos de ellos son amigos y se disfruta cuando se corre con ellos. Había programado llegar en 4h55m a Puente Ñilhue, pero mi reloj marcó 5h25m cuando llego ahí. Me saco peso de encima dejando el frontal, el cortaviento, y lo que me quedaba de comida con Carolina que había esperado las poco más de 2 horas que me tomaron los últimos 20K. Relleno la botella y salgo por los últimos 10K, a correr con todo… Tanto así que al corredor que me lleva unos 50 metros lo alcanzo a los pocos minutos, y el corredor que me había pasado al dejar el bosque lo veo a poco menos de 100 metros adelante. Decido atacarlo y no dejar que se me escape, poco a poco le acorto distancia, principalmente en las subidas, se notaba que tenía más piernas que él, pues se quedaba y yo conseguía trotar, aunque en los planos y descensos íbamos iguales. Me doy cuenta de que así no lo pillaría antes de la meta, así que me la juego en el PC de Las Varas y sólo relleno un poco mi botella consiguiendo acortarle unos cuantos metros. Y lo logré hacer, no habíamos corrido más de 200 metros post Las Varas cuando le doy caza en una subida, él se pega y trata de seguirme, lo consigue, pero no aguanta mucho y justo antes de iniciar la última subida, pillamos a Marcelo Rosales y Heraldo Droguett. Le devolvía la mano a Marcelo.

Me dispuse a no detenerme, a no caminar, quería trotar y alejarme de ellos, asegurar mi puesto, que según lo que en Las Varas me dijeron, iba 21 (con los 3 adelantamientos quedaba 18), así que como un pequeño tractor, comencé a subir, subir y subir… 3K y llego a lo más alto. Alguien de la organización me grita: ‘Últimos 3K y de pura bajada’… urgido porque sé que Marcelo baja muy rápido, aprieto al máximo y empiezo a dejar todo lo que me queda de piernas en la bajada… me va pasando la cuenta y pequeñas contracturas se van sintiendo en los gemelos e isquiotibiales… Lo único que pido (no sé a quién), es poder correr 1K más que es lo que me queda para la meta… Llamo a Carolina.. le digo: ‘Negra, voy llegando’… Saco mi bandera de KMP, orgulloso la pongo delante y ya veo la meta… 20 metros antes de cruzarla, me esperaba mi polola… sin preocuparme más por el tiempo, me acerco, le agradezco todo lo que me apoyó durante las últimas 6h32m24s y cruzo la meta… Feliz!

 

Sigamos corriendo muchachos, sin duda, esto nos hace más felices…

Por Felipe Duarte

 

Foto Portada: Cindy Meneses.

Aquí el detalle de mi carrera.

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4K no son nada, pero 4K con 1000 metros de desnivel positivo es sinónimo de garganta seca “con sabor a sangre”, por tanto sabía a lo que iba (considerando además lo difícil que ha sido entrenar este año).

¿A qué me enfrento cuando voy a una carrera? A mis amigos, a mis miedos, al dolor. La  mejor carrera es cuando a pesar de ir 1°,  4° o 5°, con las piernas reventadas por el dolor, tus pensamientos igualmente te permiten avanzar en un estado casi de trance.  Hoy fue una carrera de aquellas a pesar del dolor y la posición.

Partimos rápido, quizás. Iba cómodo, tirando el grupo, lo que no había hecho en todo el año, escuchando la respiración agitada de los de atrás, entre ellos Luis del Valle, Luis Rodríguez, Felipe Contreras, Samuel Boris y otros, todos corredores fuertes, no quería pensar en la presión, pero tampoco llevarla acuestas. 700 metros de 4k y pasan Samuel y Boris, “¿por qué no los seguí? ¿pude haberlo hecho?”. Lo cierto es que ni siquiera lo intente!. 100 metros más y tomamos la única bajada, que nos conecta con el “inicio de la carrera”. mario_01

En 2 segundos o menos, pasan delante Jesús Estalote, Felipe Contreras, Luis del Valle y Luis Rodríguez. Pienso que no me puedo desesperar, pero tampoco los puedo perder de vista. Recuerdo el Tour de France 2003 y la lucha de Amstrong con Ulrich, siempre pienso en aquello, Ulrich nunca modificaba su ritmo, y así buscaba resistir todos los palos de Amstrong. Lo cierto es que apuré, controlando la distancia de ventaja. En cada espacio abierto, podía ver a los punteros que no iban lejos, 100-150 metros. Al 1.7K cacé a Del valle y Rodríguez. Llevábamos buen ritmo, nos acercábamos a los punteros, Felipe Contreras se había  quedado. Sigo con ellos pero atrás, ¿por qué? Sentía que iba trabado, pero podía apretar. Pienso “apenas encuentre un espacio, paso”. Pero Luis Del Valle se queda, se hace un lado y nos deja pasar. (Luego comentaríamos de esto con Rodríguez mientras descendíamos). Seguimos juntos, ahora Rodríguez y yo. Iba cómodo detrás de él, pero, ¿por qué no lo pase? Ir atrás me permitía no fijarme en las huinchas (algo que me cuesta), el ritmo era bueno, pero podía más!. ¿Por qué quedarme en esa “comodidad” ?Pensé que era muy pronto, quedaba mucha carrera todavía, apretaría cerca del 3,5K. Llegando a 3K siento que viene acercándose alguien, miro para atrás y es Escudero, venía con buen ritmo. Con Luis no reaccionamos, él nos pilla, yo lo dejo pasar y pienso en seguir su ritmo, pero no puedo hacerlo. Si bien la pendiente no era mayor, el terreno me la hizo difícil. Finalmente veo por donde pasar y apuro, busco al argentino y está sólo a 20-30 metros. El sendero se convierte en un montón de arbustos espinosos, tierra suelta y rocas, es el momento más difícil de la carrera para mí, veo como el que va delante se me escapa, avanzo muy lento a pesar de luchar con todas mis energías, miro el camino y no sé bien por donde seguir… A la mierda! Paso por donde sea, no puedo perder más segundos, se acerca Rodríguez, me pasa, a 20 metros las banderas de meta, Rodríguez trota para que no lo alcance. Por el honor apuro. 5° Lugar detrás de Luis, mi respiración es cómoda, mis piernas están enteras, no me tiemblan no me tengo que tirar al suelo para descansar, estoy entero! De todas maneras hubiese preferido terminar hecho pico, en el fondo la sensación de no haberlo dado todo es lo que más duele –  más que las posición.

Moraleja: Si quieres ganar no pierdas nunca la punta. Si quieres ganar, pero no estás dispuesto a sufrir y superar tus límites, ganarás sólo la sensación de querer retroceder el tiempo y hacer las cosas de otra manera. El dolor  se entrena y se pasa. No debes pensar en él. Está en tus piernas, en tu respiración, pero no en tu cabeza.

Kilómetro Vertical de Latitud Sur realizado el 04 de Octubre de 2014 en Til-Til.

Por Mario Ortega

 

Fotos: Latitud Sur Expedition

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EL ÚLTIMO QUE CAE GANA

trotadora 4Se imaginan a 10 personas corriendo al mismo tiempo y en la misma máquina de trotar? Cómo puede ser?

Eso es lo que se propuso Oxford al construir una inmensa máquina de trotar, con el suficiente espacio para acoger a 10 runners, que al mismo tiempo y coordinados en ritmo, pueden recorrer kilómetros y kilómetros encima de la misma cinta.

Con 5 metros de alto, 3 metros de ancho y 6 metros de cinta, los creativos de Oxford construyeron una réplica del modelo de trotadoras más vendido por ellos, la BE6532, con un motor que genera 12 hp (caballos de fuerza) capaz de mover hasta 2 toneladas al mismo tiempo.

¿Cuál es la idea?

Bueno, como todos partimos corriendo por salud o por acompañar a un amigo/a o a algún familiar, y luego nos entra el bichito de la competencia, Oxford nos presenta un nuevo formato para competir.

Y es que utilizando esta gran trotadora, 10 corredores se enfrentarán para ver quien aguanta más sobre la máquina, que poco a poco irá aumentando de velocidad, dejando a uno sólo en pie, quien se convertirá en el ganador de esta gran prueba, llevándose una máquina trotadora BE6532, esta vez a escala real.

Se realizarán 4 carreras de este tipo los días 22 y 23 de Noviembre en el Parque Padre Hurtado, La Reina.

Desde ya pueden inscribirse en el sitio oficial del evento AQUÍ.

 

Video de la campaña:

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